La Directiva 2014/34/UE, conocida como "ATEX 114" o "directiva de equipos", regula el diseño, la fabricación y la comercialización de equipos, sistemas de protección y componentes destinados a funcionar en atmósferas potencialmente explosivas: entornos donde una mezcla de gases, vapores, nieblas o polvos combustibles con aire puede inflamarse si aparece una fuente de ignición. Sustituyó a la antigua Directiva 94/9/CE desde el 20 de abril de 2016.
Conviene no confundirla con su directiva "hermana", la 1999/92/CE (conocida como "ATEX 137"), que no regula a los fabricantes de equipos sino las obligaciones de los empresarios: clasificar las zonas de riesgo en sus instalaciones, elaborar el Documento de Protección contra Explosiones y formar al personal. Un equipo bien certificado según la 2014/34/UE puede seguir siendo mal utilizado si la empresa no ha cumplido sus obligaciones bajo la 1999/92/CE.
El sistema ATEX vincula dos clasificaciones que deben coincidir siempre. Por un lado, las zonas de riesgo según el tipo de sustancia y la frecuencia con la que puede formarse la atmósfera explosiva: zonas 0, 1 y 2 para gases, vapores o nieblas inflamables, y zonas 20, 21 y 22 para polvos combustibles (el número más bajo indica el riesgo más continuo o frecuente). Por otro lado, las categorías de equipos: categoría 1 para las zonas de mayor riesgo (0 y 20), categoría 2 para riesgo intermedio (1 y 21), y categoría 3 para riesgo ocasional (2 y 22). La Directiva también distingue el Grupo I (equipos para minería) del Grupo II (el resto de industrias).
Instalar un equipo de categoría 3 en una zona 1 (donde se exige categoría 2) es un incumplimiento normativo directo y, sobre todo, una exposición real a que el equipo se convierta en la fuente de ignición del incidente que pretendía evitar.
Afecta a industrias químicas, farmacéuticas, alimentarias, de tratamiento de madera, harineras y cualquier proceso que manipule polvos o vapores combustibles. Todo equipo instalado en zona clasificada debe llevar el marcado CE junto con el símbolo Ex dentro de un hexágono, más la información de grupo, categoría y clase de temperatura.
El primer paso siempre es la clasificación de zonas de la instalación, no la compra del equipo — de hecho, esa clasificación forma parte de la evaluación de riesgos general de la instalación, no es un análisis aparte. Elegir primero el equipo y clasificar las zonas después invierte el orden lógico y suele acabar en equipos mal dimensionados para el riesgo real. La responsabilidad de que la categoría del equipo coincida con la zona donde se instala recae en el operador de la instalación, no solo en el fabricante del equipo.
tec.nicum ofrece este análisis a través del servicio ATEX — Entornos atmósferas explosivas, que incluye la clasificación de zonas y la verificación de que los equipos instalados corresponden a la categoría exigida.